jueves, 24 de mayo de 2012

Ya lo sabías.

Todos decimos cosas que por extraños sucesos acabarán siendo lo contrario a lo que decimos, porque nada es para siempre y las palabras se las lleva el viento. Estuve hablando con un viejo amigo de la infancia con el que hacía nueve años que no lo veía y lo primero que me dijo fue: -Hola. Sería lo normal ¿no? Pero al final, cuando ya se iba, me dijo: -Bueno, adiós. Entonces ahí fue cuando me di cuenta de una cosa, es algo que quiero contaros. Porque hoy me he dado cuenta de que después de un hola viene un adiós, porque un "sí" acabará siendo un "no", porque un "Te quiero" acabará siendo un "Te odio", porque cualquier cosa que digamos o hagamos acabará siendo todo lo contrario. Y no podremos hacer nada para evitarlo.

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