Antes de que mi tío muriera, le prometí que seguiría adelante, que cuidaría de mi abuela, que maduraría, que crecería como persona, que seguiría aquí, demostrándole, demostrándome a mí y al mundo que puedo ser fuerte, que puedo caer varias veces, pero levantarme SIEMPRE.
Cada noche, cuando mis padres duermen, abro la puerta de mi casa y salgo a tomar el aire. Miro al cielo y pienso que hay alguien ahí que me está escuchando y que podrá ayudarme. No es verdad, ¿la única persona que puede ayudarme? yo, nadie más lo hará. Siempre que cierro los ojos intento recordar cómo llegué aquí, recordar los mejores momentos de mi vida, los más felices... No sabéis cuanto duele no recordar ni siquiera eso.
Lo único que recuerdo de mi pasado es que... La soledad siempre ha sido mi amiga.
En estos tiempos no puedes confiar en nadie, nadie es tu amigo, nadie se molestará por hacerte sentir bien cuando estás mal.
Lo que nunca debo olvidar es que a pesar de todo tengo que seguir en pie, he de mantenerme fuerte.
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